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  Ciudad Nehemías
 


 


DIOS SIEMPRE ASOMBRARÁ EL INTELECTO DE LOS SABIOS

    Dios nos envió un hombre desde un lugar fronterizo con el vecino país de Colombia. Acostumbrado a pastorear a gente del campo, no parecía estar preparado para atender una congregación en la capital de Venezuela.
    Nuestra apreciación siempre se fundamenta en la impresión a primera vista, pero carecemos de la capacidad de interpretar el carácter y la operación de Dios.
¿Que más podría dar un hombre acostumbrado mas bien a caminar por caminos empedrados?, Lo que Dios hace siempre asombrará el intelecto de los sabios de este mundo.
    Después de algunos años de su ministerio, podemos visualizar y hablar un poco del pasado.
    Sus mensajes empezaron a cambiar la mentalidad de la gente. Acostumbrados al conformismo, sin aspiraciones, fuimos sacudidos por la palabra hacia un cambio de paradigmas. Cambio que no sabiamos como digerir pero estabamos dispuestos a aceptar. El Espiritu Santo preparó nuestros corazones para lo que iba a acontecer.
    Casi siempre queremos alcanzar logros con Dios, pero desconocems de que manerqa y por dónde Él nos va a conducir. Pero Dios siempre advierte, prepara y conduce, antes que llegue lo dificil, y cuando llega, Él siempre estará allí para sostenernos.
    Es importante señalar la condición Espiritual de la Iglesia para ese entonces. Carecíamos de pasión por Dios, vivíamos por costumbre y tradición. Era más bien un ritualismo fundamentado en ideales humanos que convertian el devoto en esclavo de las reglas establecidas por el hombre. Así dice Jesús: haceís de vuestros prosélitos dos veces más condenables que vosotros Mateo 23:15.
    Cada cuál se preocupaba por su egocentrismo y Dios siempre quedaba en segundo plano. Vivíamos en un estancamiento crónico y era evidente por la falta del fruto del Espíritu Santo. La asistencia de los cultos de oración era triste; sólo el 20% de la congregación llegaba al salón de reunión, y de ese, el 15% deseábamos que se te4rminase el servicio antes de tiempo. Una condición así, no garantiza ningún creciemiento espiritual. Pero Dios oía las oraciones de unos pocos que intercedían por un despertar y esos pocos movieron a Dios a actuar.
    La iglesia sufrió un cambio de paradigmas: cambio doloroso, pero al fin vimos los resultados y prosegimos a la meta que es Jesucristo.
    Empezamos a crecer numérica y Espiritualmente, a visualizar la voluntad de Dios. Nos dimos cuenta que el lugar era muy pequeño, y necesitábamos un local más amplio.
    Muchas personas se arrepentían; bandas enteras de antisociales cambiaban las pistolas por Biblias. El mover del Espiritu Santo empezó a fluir y las señales y milagros se hicieron presentes. Hogares restaurados, jóvenes desintoxicados de las drogas y el alcohol, personas liberadas y renovadas por el poder de la palabra de Dios.
    Algunos líderes y pastores venian por curiosidad a observar y verificar lo que estaba sucediendo y regresaban a sus lugares contagíados del mismo Espíritu. Esto permitió que el avivamiento se extendiese a muchas congregaciones del interior del país.
    Ermos una congregacion de aproximadamente cien personas, sin un lugar donde congregarnos. Nos reuníamos en pequeños grupos para orar a Dios, cantar alabanzas y buscar fortaleza.
    Dios nos guió a un salón alquilado, en donde estuvimos dos años. Depués de esto el Espiritu Santo envió a una hermana, quien nos arrendó un terreno en un lugar céntrico y nos permitió construir un templo.
    Con una congregación que en su mayoría es de bajos recursos, apenas lográbamos reunir el pago del alquiler que para ese entonces era trescientos mil bolívares. Pero todos estábamos contagiados por una visión y en un culto inmediatamente después de llegar de un campamento, el pastor declaró el reto de reunir tres millones de bolívares para comenzar la construcción. Cada cual dió son entusiasmo lo poco que tenía a la mano;  dinero, relojes o cualquier otro objeto de valor, mientras otros ofrecian votos pagaderos a los siete y quince días. Fué una gran victoria,ya que esa misma noche reunimos cuatro millones de bolívares.
    Los días subsiguientes dueños de empresas y vecinos que nunca habían asistido a un servicio, colaboraron con la construcción.
    Como un solo equipo nos propusimos lograr ese objetivo guiados por la mano de Dios. hoy, 11 años después tenemos una construcción de dos pisos totalmente equipada en trescientos metros cuadrados a la orilla de una avenida principal, en donde nos reunimos unas cuatrocientas personas aproximadamente.
    Todo esto lo ha hecho la misericordia de Dios, porque sin Él nada podemos hacer.
    La visiión continúa y hemos aceptado otro reto.
    Estamos trabajando para la construcción de un Santuario con capacidad para dos mil personas. Nuestra visión se denominó originalmente Proyecto Nehemías pero al ahora sentir cada vez más cerca esta realidad se ha denominado CIUDAD NEHEMIAS.

LEVANTEMONOS Y EDIFIQUEMOS      
   
Todos estamos involucrados y hemos logrado multiplicar nuestros dividendos y creemos que muy pronto iniciaremos la gran obra.
    Dios ha estado enviando a las personas claves para lograrlo y lo lograremos porque Dios está con Nosotros.
    Hemos sidos llamados a impactar en este mundo a través de del vivo mensaje del perdón, y nuestro mayor reto es alcanzar a las personas con la paz de Jesucristo.
    Nuestra misión es invertir en la gente, multiplicando sus valores y equípandolos para el servicio de los necesitados. Mientras la sociedad pregona la guerra, el odio y la intolerancia, nosotros anunciamos el mensaje divino de la reconciliación: invertimos en la gente, porque en ella encontramos valores. El hombre es la creación más preciada de Dios.

    SI DESEAS CONOCER MAS SOBRE ESTE PROYECTO O SIENTES DESEOS DE INVOLUCRARTE PUEDES COMUNICARTE
CON EL LIDER DE ESTE MINISTERIO
  Javier Bolívar
al número de teléfono
+58 (0212) 2517686

¡DIOS LES BENDIGA!


León de Judá en Ciudad Nehemías
Septiembre - 2007



 

© 2007-2008 Josué Prado
Texto tomado de la revista Levántate Año 1. Nº 1.
 
 
   
 
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